La Casa del Dominó: el establecimiento que une generaciones
- amandalrodriguezdu
- Mar 18
- 4 min read
Cada vez más jóvenes llegan al establecimiento para aprender y jugar con adultos mayores
Al entrar a la Casa del Dominó Wilfredo Puig Pérez, el bullicio y el sonido de las fichas barajándose acaparaban el espacio. Entre las mesas, doña Leonor Lozada Nieves, cagüeña de 78 años, evaluaba la mesa de dominós ante ella.
Con brazos cruzados y postura derecha, analizaba sus fichas y evaluaba las que ya estaban sobre la mesa. Como rutina que sigue diariamente, leía estratégicamente el lenguaje corporal de su pareja y de sus oponentes mientras decidía qué ficha tirar. Tiró el doble cuatro y sonrió al notar que las fichas se alinearon para cuadrar el juego. No levantaba su voz, su jugada hablaba por ella.
Calmada mientras pensaba en su siguiente jugada, detalló cómo el dominó le ha servido para relajar y ejercer su mente. Entre cada comentario que compartía, permitía unos minutos de concentración para tirar su próxima ficha– un cuatro-seis. Luego se echó para atrás y observaba cómo avanzaba la partida.
“En las reuniones familiares, ¿qué es lo primero que sacan? Claro, los dominós”, declaró con una sonrisa sabia. Para Lozada Nieves, este juego clásico que origina desde las fiestas de marquesina en las casas es más que entretenimiento, es tradición.
Aunque el establecimiento parece estar dominado por personas mayores, poco a poco han llegado más jóvenes que buscan algo más que jugar: buscan aprender.
“Nunca había visto un interés en el dominó como tienen ahora”.
La cagüeña resalta que el dominó es una alternativa para que los jóvenes puedan despejarse de la tecnología y conectar aún más con la comunidad. Expresó su felicidad al notar que más jóvenes, desde los 8 años, visitan el espacio para sentarse a jugar con generaciones mayores.
Durante la entrevista con El Nuevo Día, Lozada Nieves continuaba la partida. En las otras tres sillas de la mesa, sus compañeros, también septuagenarios, explicaban cada movimiento mientras colocaban las fichas en la mesa.
“El ‘chuchazo’, es cuando ganas con la ‘chucha’, el doble blanco, y cada chuchazo vale 100 puntos”, detalló don Jorge Luis Díaz Romero, residente de Río Grande que viaja hasta Caguas para jugar en el establecimiento. Con cada explicación, demostraba cómo esta tradición entrelaza la estrategia, cultura y jerga en cada partida.
“El dominó une familias, une sociedades, une personas”, añadió el riograndeño mientras examinaba el desarrollo del juego.
“No solo se trata de aprender, aquí se crea un entorno familiar”, expresó Lozada Nieves acerca de la comunidad que ha encontrado en la Casa del Dominó entre personas de su edad y los jóvenes que han comenzado a integrarse. Acomodaba las piezas con la precisión de quien lleva décadas leyendo manos ajenas y anticipando jugadas.
Varios jugadores coincidieron en que la accesibilidad del juego es lo que los atrajo al juego. Para jugar el dominó, lo único que se necesita es una mesa, las fichas, cuatro personas y, expresaron riéndose, “ganas de jugar”.
Estrategia y liderazgo femenino en el dominó
“Tú no tienes que ser doctor o ingeniero para jugar dominó. Tienes que tener un poco de perspectiva y saber jugar”, afirma Wilfredo Puig Pérez, ex vicealcalde de Caguas y maestro de dominó, a quien le dedicaron el establecimiento.
Según él, existen cinco claves fundamentales para el juego: primero, “tapa” las fichas del oponente; segundo, “repite” las fichas de tu pareja; tercero, “cuadra” con las fichas de tu pareja; cuarto, recuerda quiénes han tirado qué fichas; y quinto, respeta las fichas que tu pareja ha jugado para que la partida fluya correctamente.
Además, Puig Pérez destacó el aumento en la participación de las mujeres en el dominó. “Las mujeres se han metido en el dominó y lo han dominado de una manera brutal. En cada competencia o torneo que he presenciado, su asistencia predomina y marca el ambiente”, comentó, señalando cómo han transformado la dinámica del juego en la actualidad.
Iniciativa municipal fortalece la comunidad
“El dominó trasciende a un aspecto cultural”, explicó el alcalde del municipio de Caguas, William Miranda Torres, acerca de la motivación detrás de esta iniciativa municipal.
El establecimiento, inaugurado el verano pasado en junio, se originó con una ambición clara: mantener el dominó en una tradición viva. El municipio de Caguas impulsa el proyecto con torneos, clínicas y encuentros entre generaciones que promueven destrezas y pasión por esta tradición cultural.
“Nosotros queremos darle a nuestros jóvenes habilidades para el futuro, porque para que nuestra ciudad se siga destacando, los jóvenes tienen que aportar. Ellos son los que están llevando este programa al nivel en el que está ahora”, sostuvo Lucille Cordero Ponce, directora de Recursos Humanos del municipio.
Según explicó, la iniciativa ha motivado a muchos jóvenes a participar, algunos atraídos por actividades organizadas y otros que llegan durante la semana por su propio gusto.
La directora describió las interacciones entre los adultos mayores y los jóvenes como “una magia que es difícil explicarla hasta que tú no la vives”.
El dominó para todas las edades
Estudiantes de escuelas municipales visitan La Casa del Dominó para aprender estrategias y apreciar sus raíces, incluso niños del espectro.
Los empleados también juegan con los adultos mayores y se nutren de sus lecciones acerca del juego. El ambiente competitivo, característico del puertorriqueño, motiva a los participantes a continuar mejorando sus estrategias de juego.
“Casi todos los viejitos que vienen aquí a jugar con nosotros, vienen como maestros, a enseñarte, porque a ellos les gusta dar instrucciones”, se rió Haziel David Cruz Méndez, pelotero y jugador de dominós. “Pero los jóvenes los escuchan y observan; hay una buena química y se pasa bien”, concluyó.
Desde su mesa, Lozada acomodaba sus fichas y velaba la entrada de jóvenes a la Casa del Dominó. Junto a sus compañeros contemporáneos, representan el espíritu que mantiene vivo el establecimiento.
Enlace a noticia publicada en El Nuevo Día:
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